Dos cuerpos, dos almas, dos corazones jóvenes con mucho que vivir y disfrutar. Dos seres diferentes con vidas independientes son protagonistas de una historia de amor. Un amor infinito que crece a medida que pasa el tiempo. Ninguno esperaba enamorarse pero al final sucedió.
Todo empezó un caluroso día de septiembre. La joven junto a una amiga conversaba mientras el tiempo se esfumaba entre palabras y humo, cuando paso un joven cargado con bolsas. Ella impresionada por Él decidió comentarlo con su amiga quien lo conocía y los presentó.
A partir de ese día, los jóvenes empezaron a hablar, a quedar… todavía inocentes de las consecuencias. A medida que pasaban los días, la joven empezó a sentir como una extraña sensación invadía todo su cuerpo cada vez que hablaba con Él, como una especie de hormigueo recorría su estomago cada vez que le besaba y como un temblor se adueñaba de sus piernas cada vez que estaba junto a Él. Un sentimiento difícil de sentir y que nunca lo había sentido en esa magnitud. El Amor. Llegó el 22 de septiembre, fecha en la cual el joven decidió exponer todo su amor pidiéndole el cariño y la compañía que solo Ella le podía dar. Ella no dudo ni un segundo y sin pensárselo dos veces aceptó.
Desde ese día esos dos seres independientes uno del otro se volvieron dependientes, los dos corazones se fusionaron formando un único corazón y las almas se fundieron en una.











